Hay cereales (como el maíz y el trigo) y plantas oleaginosas (como la soja o la colza) que no están destinadas a nuestras mesas ni despensas, sino que son la base para fabricar nuevos biocombustibles, fundamentales para descarbonizar el transporte. Se denominan cultivos energéticos. De ellos se obtiene bioetanol que ya se incorpora a la gasolina en los coches, biodiésel que se inyecta en el gasoil convencional en los camiones y aceites vegetales que son el origen de los SAF (las siglas en inglés de Combustible Sostenible para Aviación) y que se van introduciendo poco a poco en los aviones sustituyendo al queroseno. No son tecnologías incipientes, hay biorrefinerías por toda Europa para producir estos carburantes renovables a partir de... Ver Más