La industria química europea ha elevado el tono. Más de 500 líderes empresariales han reclamado a las instituciones comunitarias medidas urgentes para frenar el deterioro competitivo del tejido industrial, en un momento que el propio sector califica de crítico. El mensaje, lanzado en la Cumbre de la Industria celebrada en Amberes, es inequívoco: Europa debe pasar del diagnóstico a la ejecución si quiere evitar una pérdida estructural de capacidad productiva. Las cifras explican la preocupación. Los cierres de plantas químicas en Europa se han multiplicado por seis desde 2022, con una pérdida acumulada equivalente al 9% de la capacidad productiva comunitaria. La combinación de costes energéticos elevados, presión regulatoria, competencia global y dificultades de inversión está tensionando a una industria... Ver Más