A raíz del fallo de la Corte Suprema contra los aranceles de Trump hemos conocido que en Estados Unidos han puesto nombre a una intuición democrática bastante elemental: si una decisión política tiene un impacto económico o institucional gigantesco, no puede basarse en una frase ambigua escondida en una vieja ley. La llaman 'major questions doctrine' . Traducido sin solemnidad: si es tan importante, que lo vote el Parlamento. La doctrina no aparece en la Constitución. Es una construcción del Tribunal Supremo, consolidada en los últimos años. Su lógica es sencilla: cuando el Ejecutivo pretende transformar sectores enteros de la economía apoyándose en una delegación legal genérica –«regular», «coordinar», «supervisar»– los jueces exigen una autorización clara y explícita del legislador.... Ver Más