Los precios del aceite de oliva siguen estables y en la misma línea desde que comenzó la campaña el otoño pasado, a pesar de que los últimos temporales han dañado la producción hasta un punto que no se esperaba. La lógica del mercado dicta que cuando hay un descenso en la oferta, los precios suben siempre que se mantenga la demanda. No ha ocurrido así.