Los ciudadanos suelen pensar que los tipos de interés que los gobiernos pagan por la emisión de deuda pública no nos afectan directamente. Sin embargo, esto no es cierto. Cuanto más se paga en intereses, menos recursos quedan disponibles para otras políticas, ya sean sociales o de mantenimiento de infraestructuras, como el tren, que actualmente está en el centro del debate.