Hay partido

Ha pasado solo poco más de un año desde la toma de posesión de Trump, pero la sucesión de acontecimientos de enorme importancia produce una percepción de tiempo dilatado, en el que lo peor era la sensación de proceso sin freno y sin salida. En los últimos meses, sin embargo, han aparecido resistencias consistentes: la victoria electoral de Mamdani en Nueva York, las movilizaciones de Minneapolis frente a la brutalidad en las deportaciones y el inesperado fallo del Tribunal Supremo frenando la arbitrariedad en los aranceles. Aunque no sean victorias decisivas contra la involución política que el movimiento Maga y Trump proyectan para el mundo, desestabilizan su arrogancia y, como triunfo que son frente al miedo, ayudarán a muchos a perderlo. Trump, tras el primer berrinche, descargará su cólera de fondo y revalidará su poder en otro lugar del mundo; pero ese es ya otro asunto. n