Las televisiones, tanto públicas como privadas, compiten a diario con concursos dotados de sustanciosos premios en metálico e incluso con un automóvil a estrenar. Se suceden constantemente, y algunos de estos concursos acumulan años de emisión porque acertaron en su planificación, desarrollo, presentación… Siguen día a día o semana a semana sin modificar su esquema y con un público fiel que se inscribe para tentar la suerte.