Desde Coín, en el corazón del Valle del Guadalhorce, INKO lleva desde 1999 diseñando y fabricando cocinas con una idea muy clara: crear espacios que mejoren la vida de las personas. Más de dos décadas de trayectoria han permitido a la marca consolidar una forma de entender el diseño basada en la funcionalidad, la emoción y una auténtica obsesión por los detalles. Una filosofía que se ha mantenido intacta desde sus inicios y que hoy define cada uno de sus proyectos.