Puro exterminio

En un contexto de guerra el horror parece no tener fin; cualquier conflicto bélico, por localizado que sea, o aun siendo de baja intensidad, posee un poder destructivo devastador. La hecatombe provocada por la guerra empieza con las bombas, los disparos o la invasión con tanques y pesada maquinaria bélica, sin embargo, no se detiene ahí, esto es solo el inicio de la desolación.  A pesar del elevadísimo coste de vidas humanas para convertir todo en escombros, el precio a pagar sigue incrementándose.