Un año después de que las Olimpiadas del 92 cambiarán Barcelona y la imagen que proyectaba la ciudad al mundo, el Grupo Sifu comenzó a cambiar la percepción que la sociedad tenía de las personas con discapacidad y su potencial contribución al mercado laboral. Empezaron generando empleos de jardinería, limpieza y conserjería para personas con diversidad funcional, en un momento complicado para la economía en el que la tasa de paro superaba el 20%. Y hoy dan empleo a más de 8.000 personas, la mitad de ellas con discapacidad, sumando más recientemente servicios como la atención domiciliaria o suministro de productos sociosanitarios.