Si frondosa es la maraña legislativa que rodea la gestión del lobo en España y, en concreto, en Asturias, no lo es menos la madeja burocrática que afecta a la puesta en marcha de las batidas complementarias al trabajo de los agentes medioambientales del Principado para llevar a cabo el programa de control con más eficacia. Son muchos los preparativos y los requisitos a cumplir –contar con un director del grupo que tiene que estar en todo momento presente en la batida, que todos los que se han apuntado asuman y firmen las condiciones, tener licencia de armas, confidencialidad...– y todo ello debe tramitarse, firmarse y aprobarse para llegar a la resolución final y poder salir al monte a por los lobos.