Colaborar a resaltar la verdad vale la pena

El rifirrafe entre los portavoces de los partidos resultó, a la vez, irremediable. Tuve oportunidad de admitir que «el portavoz socialista, ha hablado tanto que me ha dado muchos argumentos. Ha resaltado con gran intrepidez que la existencia de una auditoría interna de la Expo expresaba la voluntad de transparencia. En efecto, por eso cuando se va el señor Olivencia desaparece la auditoría interna de la Expo». Como colofón, el grupo parlamentario de Izquierda Unida, que no se había ocupado demasiado de la cuestión a lo largo de los años, propuso la creación de una comisión de investigación sobre la Expo. Salieron a relucir numerosas citas doctrinales, que consideran que tales iniciativas solo «sirven para atraer la atención de la opinión pública», lo que ya habíamos conseguido con creces; «venimos investigando parlamentariamente esto desde 1987, hace diez años. No se nos ocurre ahora decir que es necesario investigarlo». «Me hubiera gustado que S. S. hubiera planteado más iniciativas parlamentarias sobre la Expo porque en los últimos años ha hecho tres». El plazo de funcionamiento propuesto no era realista: «una comisión de investigación sobre la Expo en tres meses, con la que hay montada, se cierra en falso. Sus señorías se hacen unas fotos, salen muy bien en la televisión y se acabó». La votación resultó muy elocuente: 313 votos; a favor, 23; en contra, 290 . Entre estos años de brega parlamentaria reconfortaba evocar una simpática anécdota, que encerraba un peculiar reconocimiento. «¿Quién fue el diputado del PP que denunció las irregularidades contables de la Expo?» es una de las preguntas incorporadas por la edición del popular juego del 'Trivial', para poner a prueba la información disponible por los participantes al finalizar 1993. La respuesta señala: «Andrés Ollero». Al hilar estos recuerdos, recuerdo un punto de apoyo, que me ayudó a mantener esos años brega. Las páginas de Diario de Sesiones no hubieran sido suficientes para alimentar el necesario tesón; pero no faltaron otras. El diario ABC, en su edición de Sevilla, dirigida por entonces por Francisco Giménez Alemán, mantuvo una sección diaria en torno a la Expo y no dejó de prestar atención a sus secuelas, reflejadas en más de una ocasión en la edición nacional. Mi cotidiano interlocutor en la confección de ese retablo de las maravillas, fue el joven periodista Manuel Florencio . Ellos, al brindar eco a esta tarea parlamentaria, se convirtieron de hecho en sus auténticos coautores. En todo caso, por si puede haber quedado mal sabor de boca, ahí van unas líneas de prensa de cuarenta años después, sobre los pabellones que quedan en pie. «De los 120 pabellones que componían la oferta de la Expo, todavía siguen manteniendo el mismo aspecto 52, casi la mitad. La cifra puede parecer negativa, pero la perspectiva cambia cuando se ofrecen todos los matices: sólo 33 de ellos se construyeron con la intención de que fueran permanentes. El resto de los edificios nacieron como construcciones efímeras como los que ahora se están recuperando».