La opción de Rufián y Delgado apenas es rentable aritméticamente: estos serían los resultados

La izquierda se para estas semanas a pensar en cuál es la mejor fórmula para maximizar sus resultados en las próximas elecciones generales y restarle escaños a la creciente ultraderecha. Frente a la refundación de Sumar y la soledad de Podemos, el portavoz de ERC Gabriel Rufián y el diputado de Más Madrid Emilio Delgado lanzaron su idea el pasado miércoles. En el acto que protagonizaron en Madrid, propusieron que los partidos a la izquierda del PSOE, los de ámbito nacional y los nacionalistas, pacten un programa común y se presente en cada provincia el que tenga mejores opciones de cara a las urnas. Esta fórmula buscaría maximizar el reparto de escaños en cada circunscripción, evitando que haya varias papeletas de partidos "defendiendo lo mismo", como explicó el propio Rufián. Unificar el voto para evitar perder escaños, la historia de siempre en la izquierda. Más allá de la dificultad de poner de acuerdo a todos los partidos para apoyar a uno solo por provincia, sacrificando listas electorales, transponer la propuesta de Rufián y Delgado a las encuestas actuales da como resultado que, si bien mejoraría la previsión, la derecha y la ultraderecha seguirían abiertas las puertas de La Moncloa. En el escenario que proponen, los partidos de izquierda nacionalista y los que ya se integraron en Sumar en 2023 acordarían no competir en ninguna provincia. Para calcular el resultado de esta fórmula, por ejemplo, hay que otorgar todos los votos a la izquierda del PSOE en cada provincia al partido más votado: en Cataluña a ERC, en País Vasco y Navarra a EH Bildu, en Galicia al BNG y en la Comunidad Valenciana a Compromís. En el resto de España, la opción serían los diferentes partidos que formen la nueva versión de Sumar. Contar con Podemos mejoraría el resultado para la izquierda, pero no lo suficiente Comparando estos cálculos con el promedio actual de las encuestas, que publica El País, vemos que el resultado de unas generales apenas cambiaría. La mayoría de partidos de izquieda alternativa ganarían con el resultado, sí, pero PP y Vox apenas perderían un escaño y seguirían superando holgadamente la mayoría absoluta. En concreto, derecha y ultraderecha pasarían de sumar 198 escaños (131 de PP y 67 de Vox, según el promedio actual de encuestas) a 197, perdiendo solo uno el PP. Esto ocurriría en un escenario en el que Podemos se saldría de la ecuación. En la izquierda, el panorama sería mejor que ahora mismo, pero el objetivo de "quitarle escaños a Vox en cada provincia" que proclamó Rufián quedaría muy lejos. Solo en Girona, Tarragona y Barcelona, ERC le quitaría cuatro escaños a PP, PSOE y Sumar; y en Gipuzkoa EH Bildu tomaría uno del PSOE. De esta manera, mientras que las izquierdas nacionalistas tendrían sus mejores resultados, el PSOE y Sumar perderían dos escaños cada una. La ironía del asunto es que, si Podemos entra en el cálculo, habiendo una opción más por provincia, la izquierda haría retroceder a PP y Vox mucho...