Así comienzan los Ejercicios Espirituales del Papa: "La paz cristiana no es una vida fácil"

La primera meditación de los Ejercicios Espirituales para el Papa León XIV y la Curia Romana ha estado a cargo de Monseñor Erik Varden, obispo de Trondheim. En la Capilla Paulina, el predicador ha reflexionado sobre la Cuaresma como un tiempo de lucha espiritual en busca de una paz que, según sus palabras, es la “condición para una sociedad transformada”. El obispo noruego ha subrayado que la Iglesia infunde paz en el programa cuaresmal y que es momento de articular su radicalidad. Citando a San Juan Clímaco, ha recordado que “no hay mayor obstáculo para la presencia del Espíritu en nosotros que la ira”. Esta paz, ha añadido, es una que “el mundo no puede dar” y que “da testimonio de la presencia constante de Jesús en nosotros”. Monseñor Varden ha explicado que la Cuaresma nos confronta directamente con lo esencial: “Nos lleva a un espacio material y simbólico liberado de lo superfluo”. Según el predicador, es un tiempo de auténtica lucha espiritual en el que la Iglesia “no disminuye la invitación a luchar contra los vicios y las pasiones dañinas”. Para acompañar esta batalla, la liturgia ofrece “una melodía que trae paz, como banda sonora para este tiempo”. Se trata del «tractus», el canto solemne que la liturgia romana ha utilizado durante más de mil años en el Primer Domingo de Cuaresma y que reproduce el texto del Salmo 90, Qui habitat. El predicador ha recordado a San Bernardo, quien predicó sobre el Qui habitat a sus monjes en 1139. El santo cisterciense explicaba “lo que significa vivir en gracia cuando combatimos el mal, promovemos el bien, defendemos la verdad”, sabiendo que bajo las dificultades “hay brazos eternos”. Monseñor Varden ha concluido invitando a un “discipulado lleno de amor y claridad”.