El pasado jueves, 19 de febrero, a primera hora de la mañana la policía británica detuvo a Andrés Mountbatten-Windsor , antiguo duque de York y hermano del Rey Carlos III , bajo sospecha de conducta indebida en el ejercicio de funciones públicas , en una operación relacionada con las acusaciones de que compartió información oficial con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein , cuando ejercía como enviado comercial del Reino Unido. La detención se produjo tras la evaluación de documentos y comunicaciones que, según las autoridades estadounidenses, apuntarían a la transmisión de material confidencial. El arresto tuvo lugar en Wood Farm el mismo día en que el conocido como 'hijo favorito' de la difunta Reina Isabel II cumplía 66 años. Mientras el expríncipe Andrés permanecía arrestado y sometiéndose a diferentes interrogatorios, el pueblo británico se preguntaba dónde se encontraría y qué estaría haciendo su exmujer y su gran aliada, Sarah Ferguson . La que fuera duquesa de York continua alejada del ojo público desde su estrecha vinculación con el pederasta Jeffrey Epstein. Mientras que Andrés sí que ha sido fotografiado estos meses por Windsor y luego en la finca de Sandringham, la última fugaz aparición de Sarah se produjo durante el bautizo de su nieta Athena en el Palacio de St. James el pasado 12 de diciembre. Tras saltar la noticia de la detención de Andrés , el diario británico 'The Mirror' se puso en contacto con el representante de Sarah Ferguson para solicitar comentarios, aunque aún no recibió una respuesta oficial. En un primer momento se rumoreó que había huido al extranjero , más concretamente a Necker Island. Sin embargo, Virgin Group no tardó en negar su presencia allí a través de un comunicado: «Sir Richard Branson no ha tenido contacto con Sarah Ferguson tras la publicación de los archivos de Epstein y, contrariamente a algunos informes de los medios, puede confirmar que ella tampoco está en Necker Island». Este fin de semana, el periódico 'Daily Mail' confirmó que la escritora se internó en la Clínica de Recuperación Paracelso, la clínica de salud mental más cara del mundo, ubicada en Zúrich, Suiza, que cuesta unos 15.300 euros al día. «Sarah se fue a Zúrich después de Navidad y se quedó hasta finales de enero. En Paracelsus ella siempre se siente como en casa y sabe que allí recibirá amor y atención, así como tratamiento médico experto cuando se sienta más vulnerable», comenta una fuente suiza consultada por el medio británico. La clínica junto al lago ofrece diversos programas de recuperación para clientes con un alto poder adquisitivo. Los pacientes tienen acceso a 15 expertos médicos, además de un chófer y un chef privado. Tras una estancia prolongada en la clínica, se cree que Ferguson se refugió en los Alpes franceses y en los Emiratos Árabes Unidos .