El inicio de 2026 se ha teñido de luto con 9 mujeres asesinadas por violencia machista, cuatro de ellas en la última semana, y dos niños asesinados por sus propios padres. Este fenómeno, conocido como violencia vicaria, es la forma más cruel de la violencia de género, en la que el maltratador ataca a los hijos para causar el máximo dolor a la madre. El sistema de protección muestra grietas alarmantes. En más de la mitad de los casos, un 63%, las medidas fallaron. Seis de las nueve víctimas mortales habían presentado denuncias previas. Los casos de Petronilla, en Madrid, y María José, en Castellón, son ejemplos devastadores: ambas fueron asesinadas a pesar de que sus agresores tenían órdenes de alejamiento que incumplían sistemáticamente. Este es el oscuro contexto en el que María Bestar, víctima y directora del documental 'No estás loca, la verdad sobre la violencia vicaria', ha compartido su testimonio en el programa 'Herrera en COPE' con Jorge Bustos. Bestar sufrió durante 20 años una violencia psicológica 'sibilina' y difícil de identificar, ya que, como explica, "cuando no ves la herida o no ves una huella de algo físico, pues no lo sabes identificar". La violencia vicaria, según relata, "comienza después de la separación". Es entonces cuando los hijos se convierten en el único vínculo con el agresor y, por tanto, en su principal herramienta para seguir ejerciendo control y causando daño. "¿Cuál es la mejor manera de seguir controlando a esa persona o haciendo daño? A través de lo que más quieres, a través de tu talón de Aquiles", afirma Bestar. Las formas de esta tortura son múltiples: desde impedir el contacto telefónico con los niños o amenazar con su desaparición ("despídete de ellos porque ya no los vuelves a ver"), hasta el sabotaje económico, la manipulación de los menores para que odien a su madre o incluso amenazas de abuso sexual. "Hay una víctima que lo explica muy bien en el documental, que dice, 'mis hijos se convirtieron en soldados y yo era el enemigo'", cuenta Bestar. El documental de Bestar recoge testimonios como el de Laura, cuya jueza ignoró sus advertencias sobre el peligro que corría su hijo. "El niño corre peligro", le dijo al tribunal. La respuesta de la magistrada fue tajante: "No, no, no, el peligro es sobre usted, su hijo tiene que seguir viéndose con su padre". Un mes después, su hijo Cristian, de 11 años, fue asesinado por él. A raíz de casos como este, Bestar subraya una idea central: "un maltratador no tenga derecho a visitas". Critica la incoherencia de un sistema que permite a hombres con antecedentes penales y condenas por violencia de género mantener el régimen de visitas. "¿Cómo se puede decir que un hombre que ha pegado una paliza a una mujer, que la ha dejado en coma, tiene derecho a seguir teniendo visitas con esa niña?", se pregunta. Para la cineasta, el principal fallo reside en los juzgados: "No se están aplicando las leyes". Denuncia la existencia de juezas, la mayoría en este ámbito, que "no están escuchando" a las víctimas. Relata el caso de Iziar, a quien una magistrada amenazó con quitarle la custodia por insistir en sus denuncias: "como vuelvas a entrar aquí a decirme esto, te quito la custodia". Pese a todo, Bestar lanza un mensaje de esperanza. Anima a las mujeres a denunciar para que "existan" a nivel estadístico y el problema no se invisibilice. Su consejo es claro: "Que vayan muy arropadas, que se asesoren, que llamen a las organizaciones y que, por favor, todos como sociedad, los vecinos, los profesores de los colegios, tu familia, que las crean y que las escuchen". El trabajo de María Bestar busca precisamente dar voz y arropar a estas mujeres. Su documental, 'No estás loca, la verdad sobre la violencia vicaria', se proyectará el próximo 7 de marzo en el Palacio de la Prensa de Madrid como una herramienta de concienciación y denuncia.