El cooperativismo industrial destaca como un modelo que sostiene miles de empleos, genera innovación y mantiene un sólido arraigo territorial. Presente en sectores estratégicos como la automoción, el metal, la agroalimentación o la energía, este modelo empresarial compite en mercados internacionales exportando tecnología, sin renunciar a su compromiso con el empleo estable en la región. En un contexto marcado por la transformación digital y la transición energética, el sector afronta el reto de consolidarse como motor de la industria del futuro.