Cuando se acerca ya el primer cuarto del sexenio del gobierno Sheinbaum, un fantasma recorre gubernaturas, dirigencias partidistas del oficialismo, liderazgos en el Congreso e incluso oficinas del gabinete. Es el fantasma del desafío a Palacio. Es la tentación de subestimar a la Presidenta. Una apuesta encubierta que mostrará sus alcances, o se estrellará con otro estilo del poder presidencial, en el breve plazo de los siguientes meses, rumbo a la definición de candidaturas para 2027.