Antes de entrar a una realidad que cada vez suma más discursos y colores, intentaré esbozar algo con absoluto respeto: existe una falta de comunicación más allá de pantallas y proyecciones de “stories” o publicaciones en redes sociales. Predomina el deseo de “verse” para poder ser experimentado o experimentarse como un cuerpo. Existe una tendencia a considerar “real” lo que se transmite a través de videos o fotografías, además, retocadas o creadas con IA.