La plantilla de Zelenza Cex en Zaragoza, que hasta el pasado 1 de febrero prestaba servicio en exclusiva para la entidad bancaria digital Wizink, se enfrenta a una situación inédita. Un total de 121 personas han sido dadas de baja en la Seguridad Social sin que medie un despido formal ni la subrogación por parte de la nueva empresa adjudicataria. Para visibilizar su situación y exigir soluciones, el comité de empresa ha convocado una concentración este lunes, 23 de febrero, a las 18:00 horas en la Plaza de España de la capital aragonesa. El conflicto se desató el 1 de febrero, cuando Zelenza Cex comunicó a la plantilla el fin de su contrato con Wizink y, en consecuencia, les dio de baja en la Seguridad Social. La nueva adjudicataria es Marktel Portugal, una empresa española que ha decidido trasladar el servicio a Elvas (Portugal), a solo 10 kilómetros de la frontera con Badajoz. Según denuncia la plantilla, Marktel se niega a asumir a los trabajadores, incumpliendo el artículo 20 del convenio estatal de contact center, que obliga a la subrogación en casos de sucesión de empresas. Belén Gómez, portavoz del comité, describe la situación como un "limbo". Según explica, la empresa saliente alegó una subrogación que nunca se materializó. "Nos hemos encontrado en un limbo, hemos tenido incluso problemas para que se nos aprobase la prestación por desempleo, porque, claro, no estábamos despedidos", afirma Gómez. Esta irregularidad obligó al comité a "luchar para que las 121 personas no nos quedásemos también sin desempleo", además de haberse quedado sin la indemnización correspondiente. El comité ha tenido que batallar con Inspección de Trabajo para que emitiera un informe que acreditara que no se trataba de una baja voluntaria, un paso crucial para poder acceder a la prestación. "Llevamos un mes de constante lucha, principalmente porque se reconozca lo que ha sucedido, que es un despido tácito, y que se nos tiene que subrogar", añade la portavoz. Para los trabajadores, el motivo de la deslocalización es claro: abaratar costes laborales. "La única intención que ha tenido WiZink es que el servicio de atención al cliente le salga más barato llevándoselo a un país donde las condiciones son peores", denuncia Gómez. Señala que en Portugal "el salario mínimo es muchísimo más bajo" y no existen las mejoras adquiridas por la plantilla durante años, como seguros médicos o planes de teletrabajo. "Es todo una especulación con los puestos de trabajo", lamenta. En paralelo a la vía judicial, con demandas ya presentadas para reclamar la subrogación o el despido improcedente, los representantes de los trabajadores han iniciado una ronda de contactos con los partidos políticos. Ya se han reunido con Izquierda Unida y Chunta Aragonesista y tienen citas concertadas con PSOE y PP para buscar apoyo institucional y "blindar el empleo aquí en Aragón". El perfil de la plantilla agrava la situación, ya que está compuesta mayoritariamente por mujeres de entre 45 y 50 años con cargas familiares. Muchas de ellas contaban con medidas de conciliación que, según la portavoz, serán difíciles de encontrar en un nuevo empleo, lo que añade más incertidumbre a su futuro laboral. La sensación general es de total desamparo. "Te quedas sin trabajo y también sin la indemnización, que sirve para que los meses que te pueda costar encontrar un trabajo puedas ir tirando", concluye Gómez. Con la protesta de este lunes, esperan que la sociedad conozca un caso que consideran un nuevo ataque a la precariedad del sector. "Ya es que esto es lo último que nos pueden hacer, que es despedirnos gratis", sentencia.