Cae el 'ladrón del cobre' que saboteó el AVE y causó el caos en 76 trenes en Zaragoza

La Guardia Civil ha puesto fin a la oleada de robos de cableado de cobre que ha afectado a la red ferroviaria de Zaragoza durante los últimos tres meses. La operación se ha saldado con la detención de un hombre de 44 años como presunto autor de 16 delitos de robo con fuerza, daños y desórdenes públicos. Su actividad delictiva, que se intensificó desde finales de diciembre, provocó importantes retrasos en 76 trenes, tanto de alta velocidad como de líneas convencionales, y generó daños en la infraestructura valorados en más de 38.000 euros. La investigación, llevada a cabo por la Guardia Civil en Zaragoza, se ha centrado en una serie de sustracciones que compartían un patrón delictivo muy definido y que se prolongaron durante los últimos tres meses. El autor de los hechos centraba su actividad en tramos de la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, así como en las líneas convencionales Zaragoza-Bilbao y Madrid-Barcelona, además de la línea intermodal de mercancías Zaragoza-La Cartuja. Su método consistía en acceder a las vías desde caminos de servicio paralelos, para lo que no dudaba en romper la valla perimetral que protege el trazado ferroviario. Una vez en la zona de vías, el detenido utilizaba presuntamente una herramienta tipo cizalla para cortar los cables de toma de tierra o los lazos del circuito de la vía, elementos cruciales para el sistema de señalización ferroviaria. Además del robo del material, su actuación causaba numerosos desperfectos, incluyendo la rotura de las losetas de hormigón que protegen el cableado subterráneo. Tras hacerse con el botín, transportaba el cobre sustraído hasta su vehículo particular, con el que abandonaba el lugar rápidamente antes de ser detectado por los servicios de mantenimiento. Las consecuencias de estos 16 robos se tradujeron en un grave perjuicio para el tráfico ferroviario y para miles de viajeros. En total, el detenido sustrajo más de 750 metros de cableado de cobre, lo que afectó directamente al normal funcionamiento de los trenes a su paso por la provincia de Zaragoza. El impacto fue notable: un total de 76 trenes sufrieron importantes retrasos, de los cuales 49 correspondían a la línea de alta velocidad (AVE) y los 27 restantes a la red convencional, según han confirmado fuentes de la investigación. La afectación no se limitó a simples demoras en la circulación. Según ha informado la Guardia Civil, los retrasos superaron en algunos casos las cuatro horas, generando un caos considerable para los pasajeros y la operativa de Renfe. A este problema de circulación se suma el coste económico de los daños que, según las primeras valoraciones realizadas con la colaboración de Adif, asciende a más de 38.000 euros. Esta cifra refleja tanto el valor del material sustraído como los costes derivados de la reparación de la infraestructura dañada. Más allá de las afecciones al servicio y el coste económico, las autoridades han puesto el foco en el grave riesgo para la seguridad de los usuarios que esta actividad delictiva conllevaba. La rotura sistemática de las vallas de protección que bordean las vías dejaba un acceso libre al trazado ferroviario, una situación de extremo peligro. Fuentes de la investigación explican que, a consecuencia de ello, "podrían haber accedido animales a la vía férrea provocando arrollamientos y graves daños", un escenario que podría haber derivado en un accidente de consecuencias impredecibles, especialmente en un tramo de alta velocidad. La fase final de la investigación se precipitó cuando los agentes observaron un aumento de la actividad delictiva desde finales de diciembre del pasado año. El estudio y análisis de los datos recabados en cada uno de los robos permitió a la Guardia Civil determinar que todos ellos habrían sido cometidos por la misma persona. Finalmente, y tras un complejo seguimiento, se logró la plena identificación del presunto autor, un hombre de 44 años que fue localizado y detenido a mediados de este mes de febrero en la provincia. Al detenido se le imputan un total de 16 delitos de robo con fuerza, además de delitos de daños y desórdenes públicos por la magnitud de las afectaciones causadas al servicio de transporte. En el desarrollo de esta investigación, la Guardia Civil ha contado con la colaboración del personal de ADIF, que ha prestado auxilio técnico para evaluar los daños y esclarecer los hechos. La detención cierra así meses de incertidumbre y restablece la normalidad y la seguridad en un punto clave de la red ferroviaria española.