La provincia de Toledo tiene un grave problema con las carreras ilegales de coches. Cada fin de semana, grupos de jóvenes se congregan en diversos polígonos industriales, especialmente en la zona de La Sagra, para participar en competiciones peligrosas que son convocadas a través de las redes sociales. Para atajar esta situación, la Guardia Civil ha puesto en marcha la llamada ‘Operación Freno’ desde el pasado mes de enero. Estas quedadas comenzaron antes del verano como simples concentraciones de amantes del motor que se disolvían pacíficamente ante la presencia policial. Sin embargo, desde finales de noviembre, las autoridades han detectado un cambio de tendencia con la irrupción de un grupo organizado y violento que no duda en enfrentarse a los agentes y que presume de sus actos en redes sociales. La peligrosidad de estas prácticas ha quedado patente recientemente con un atropello masivo a varios de los asistentes. Enrique Pelaez , jefe de la Comandancia de Illescas, subraya el riesgo que suponen: “El peligro no solo es ese peligro al que se ven expuestos, también es el peligro del resto de personas que circulan por la vía”. Las consecuencias legales para los implicados son severas, aunque muchos de los jóvenes participantes no parecen ser conscientes de ello. Los organizadores se enfrentan a infracciones graves de la ley de seguridad ciudadana, mientras que los asistentes pueden ser acusados de desobediencia a la autoridad o de ocasionar desórdenes. Hasta el momento hay tres detenidos, y se les imputan delitos con penas elevadas. Según la Guardia Civil, “participar en las carreras ilegales, hacer derrapes, está penado con hasta 2 años de prisión”. A esto se suman otros posibles delitos como desobediencia, con hasta un año de cárcel, o desórdenes públicos, que pueden alcanzar los tres años de prisión, además de multas administrativas que van desde los 601 euros hasta los 30.000 euros.