El portavoz nacional de Vox, Ignacio Garriga, ha anunciado un nuevo marco de negociaciones con el Partido Popular para los gobiernos de Extremadura y Aragón. El objetivo, según ha explicado, es "empezar a romper ese clima de desconfianza" y cumplir el "mandato claro" de las urnas, que en su opinión es un "no a las políticas socialistas". La negociación se estructurará en dos etapas. La primera fase, considerada "primordial y fundamental", se centrará exclusivamente en pactar el programa de gobierno. Garriga ha sido tajante al respecto: "No valen los grandes lemas, las grandes proclamas y los verbos futuribles". Desde Vox exigen pasar a medidas concretas y un plan de gobierno detallado. Para asegurar la transparencia y el cumplimiento, Garriga ha propuesto que lo acordado "sea claro y conocido por todos los españoles", e incluso baraja la opción de "levantar actas de lo que se habla en esas reuniones". La segunda fase, relativa al reparto de responsabilidades y cargos, queda aplazada. "Nosotros no queremos hablar de ningún nombre, de ninguna responsabilidad, de ninguna consejería", ha afirmado Garriga, quien ha calificado de "absolutamente mentira" cualquier información que apunte a exigencias de puestos por parte de su formación. El portavoz de Vox ha reconocido que las negociaciones han levantado "mucho nerviosismo" y ha denunciado presiones para que no salgan adelante. Ha señalado que hay "muchos poderes" e incluso personas de dentro de los partidos políticos que intentan "torpedear las negociaciones". Pese a ello, Garriga ha insistido en que la prioridad de su partido son las ideas y "demostrar de una vez por todas a los españoles de que es posible reconstruir absolutamente todo". Ha concluido reafirmando su deber de trabajar para "determinar un acuerdo de gobierno que cambie el rumbo" tanto en Extremadura como en Aragón.