A la hora de comprar un producto, aceptar una oferta o decidir en qué invertir nuestro dinero, solemos pensar que actuamos de forma racional, comparando precios y valorando pros y contras. Sin embargo, muchas veces no sabemos exactamente qué es lo que nos empuja a inclinarnos por una opción concreta y no por otra. Más allá de la lógica y los números, intervienen factores psicológicos que influyen en nuestras decisiones sin que apenas seamos conscientes de ello.