El principal problema de España no es de armas, cazas o drones. Es la cantidad de manos que le falta para utilizarlos

En los últimos años, el debate sobre defensa en Europa ha girado casi exclusivamente en torno al dinero y la tecnología . Se habla de porcentajes del PIB , de modernización y de nuevos sistemas capaces de cambiar el campo de batalla. Sin embargo, hay un factor mucho menos visible que termina siendo decisivo cuando llega el momento de convertir los planes en realidad. Una década perdiendo músculo. La noticia la dio Europa Press . Desde el año 2010, las Fuerzas Armadas españolas han perdido 13.300 efectivos y arrastran un déficit estructural que el Observatorio de la Vida Militar califica de crónico. A 1 de enero de 2025 había 116.739 militares en servicio activo, muy lejos del mínimo legal de 130.000 fijado por la Ley de la Carrera Militar. La brecha oscila entre 13.000 y 23.000 uniformados, una cifra que equivale prácticamente a un ejército completo dentro del propio sistema. En Xataka Si la pregunta es si en el rascacielos residencial más alto de España se olvidaron del hueco del ascensor, la respuesta es simple: fue mucho peor Objetivos que no se cumplen. Hace varias semanas otra noticia ponía la diana sobre un dato esclarecedor : el marco normativo establece un máximo de 50.000 oficiales y suboficiales, pero solo hay 40.656 cuadros de mando , incluidos 227 generales, lo que deja un amplio margen sin cubrir. En tropa y Marina el tope presupuestario limita desde hace años las plantillas a 79.000, aunque apenas se superan los 76.000 efectivos . La distancia entre lo previsto en la ley y lo disponible en los cuarteles no es coyuntural, sino sostenida en el tiempo. Más presupuesto en armas, menos manos para operarlas. El debate estratégico en Europa ha girado hacia la modernización de sistemas y el aumento del gasto hasta el 2,1% del PIB , pero el énfasis no se ha trasladado con la misma intensidad al personal. Se amplían programas de armamento y capacidades tecnológicas, pero el número de militares apenas crece o incluso retrocede . De ahí que todo ello nos lleve a otra realidad muy diferente a la que suele pensar: el principal problema de España no son los cazas, los drones o los nuevos sistemas, sino la gran cantidad de personal que falta para utilizarlos y mantenerlos operativos. Un 2025 que cerró en negativo. Pese al compromiso gubernamental de aumentar plantillas en 7.500 efectivos en cuatro años, 2025 terminó con 832 militares menos que el ejercicio anterior. La caída fue especialmente acusada en la escala de oficiales, donde mil profesionales abandonaron o pasaron a la reserva sin reemplazo suficiente. Aunque suboficiales y tropa registraron ligeros incrementos, el balance global volvió a ser negativo en un momento en el que el entorno internacional exige justo lo contrario. Falta de interés. La interpretación de estos datos deja poco margen a la duda. El número de plazas ofertadas ha aumentado, pero la proporción de aspirantes por vacante se ha reducido de forma preocupante . En el área de tropa la ratio ha caído hasta 4,2 solicitantes por plaza , lejos de los niveles de hace una década. En oficiales y suboficiales el descenso es aún más acusado , con menos candidatos y peor margen de selección, lo que limita la calidad del reemplazo y anticipa problemas de relevo generacional. Sueldos, movilidad y escaso incentivo al ascenso. Hay mucho más, ya que el informe apunta a retribuciones inferiores a otros cuerpos del Estado y a una pérdida acumulada de poder adquisitivo que desincentiva la carrera militar. La movilidad constante puede implicar mayor coste de vida y escasa compensación salarial , lo que lleva a muchos a renunciar a ascensos. El resultado es ese “escaso interés” por progresar dentro de la institución y una estructura que envejece sin suficiente renovación. Tensionada y envejecida. El otro elefante en la habitación: más de un tercio de los cuadros de mando supera los 50 años y la tropa también acusa un progresivo envejecimiento, mientras los reservistas han descendido de forma constante desde 2014. Por su parte, la participación femenina crece ligeramente hasta el 13,1% , por encima de la media de la OTAN, pero tampoco compensa la pérdida global de efectivos. Recordaba el diario El Mundo que el sistema, además, afronta un aumento de denuncias por acoso que añade presión reputacional en un momento de bajo reclutamiento. En 3D Juegos La Generación Z ha sucumbido a la telefobia: el 56% de los jóvenes creen que está asociado a recibir siempre malas noticias Capacidad material sin masa crítica. Todo ello deja un mapa más o menos esclarecedor. España está invirtiendo en capacidades y se compromete con misiones internacionales cada vez más exigentes, pero lo hace con menos personal que hace quince años . Las estructuras orgánicas y los compromisos operativos no han disminuido, más bien lo contrario , mientras que la base humana no para de menguar . Desde ese prisma, todo apunta a que, si no se revierte la tendencia, el país puede encontrarse con un futuro donde las Fuerzas Armadas están modernizadas en equipamiento, pero sin la masa crítica necesaria para sostenerlas en el tiempo y responder con solvencia a un entorno estratégico cada vez más exigente. Imagen | Ejército del Aire y del Espacio Ministerio de Defensa España , Ejército de Tierra español En Xataka | España tiene un dilema de difícil solución: llamar a EEUU o ser la última con un caza de combate en peligro de extinción En Xataka | España ha construido un láser que blinda la columna vertebral de su Armada: el A400M ahora está listo para el combate - La noticia El principal problema de España no es de armas, cazas o drones. Es la cantidad de manos que le falta para utilizarlos fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .