La Generación Z está dejando de usar el teléfono para hablar. La “telefobia” convierte una herramienta básica en una fuente de ansiedad

Encuestas recientes muestran que una parte importante de los jóvenes evita contestar llamadas y las asocia con malas noticias o situaciones incómodas. Lo que parece un simple cambio de hábitos digitales se está convirtiendo en un problema práctico para su futuro laboral y para empresas que aún dependen de la comunicación directa.