Willie Colón, el legendario chico malo de El Bronx, creció con la música desde su cuna, cuando su abuela Antonia, una gran influencia en su vida y con la que creció, le cantaba y le enseñó el orgullo por sus raíces puertorriqueñas, las que siempre llevó a todos los escenarios del mundo junto al sonido de la salsa, que nació de las calles de Nueva York y de la que fue uno de sus arquitectos.