Los adoquines de granito de Gerena que componen el firme de la céntrica plaza de la Campana de Sevilla capital están siendo sometidos a un tratamiento manual, para eliminar los restos de pintura que presentan algunos de ellos al proceder de otros puntos de la ciudad donde contaban con trazos de la señalización vial horizontal y que el suelo de este espacio presente así una imagen uniforme. Así, en las recientes obras de ampliación del tranvibús hacia el centro de la ciudad se ha apostado por la reutilización de piezas de adoquín de Gerena que permanecían ocultas bajo capas de rodadura asfáltica en diversas zonas de la ciudad; en la estrategia de utilización de tales materiales para la recuperación de la estética clásica del casco antiguo de Sevilla. Durante el proceso de colocación del adoquín reutilizado, se detectó que un porcentaje de las piezas presentaba restos de pintura de antiguas señalizaciones horizontales en los espacios de los que procedían tales piezas, o sea pasos de peatones, líneas de carril o marcas viales de diversa índole, extremo que saltaba a la vista una vez reabierta dicha calle. Dada la naturaleza porosa y la composición mineral del granito de Gerena, la eliminación de estos pigmentos requería un protocolo que garantizara la integridad física de la piedra. Los técnicos de la empresa adjudicataria de las obras, responsables de la ejecución del carril bus , evaluaron diversas alternativas bajo criterios estrictamente profesionales y de conservación material. Tras las pruebas de campo, la dirección técnica de la obra se decantó por la solución más respetuosa con el material noble: el tratamiento manual . Se procede de este modo a un desbastado superficial mediante el uso de picola (martillo pequeño de cantero), una herramienta que permite retirar el grueso de la película de pintura mediante impactos controlados que no afectan a la integridad estructural del bloque de granito. Una vez eliminada la costra principal, se realiza un acabado con cepillos de celdas metálicas. Este proceso limpia los residuos en las irregularidades de la piedra, devolviendo al adoquín su textura rugosa original y su coloración natural. Esta elección ha sido exclusivamente técnica. Los especialistas han priorizado la preservación del granito frente a métodos mecanizados más rápidos pero potencialmente lesivos para el patrimonio , según el Ayuntamiento hispalense.