'Life of Crime' es un documental tremendo que puede verse en Filmin y que dibuja un retrato íntimo de la adicción a las drogas en Estados Unidos. Lo dirige el cineasta Jon Alpert, consiguiendo un hecho cinematográfico tan ambicioso y logrado como singular. Sigue durante tres décadas, un tiempo donde lo memorable descolla sobre lo pasajero, la vida de tres personas atrapadas en el consumo de heroína y en el círculo de la delincuencia asociada a la drogadicción. Obtiene una narración hiriente, un testimonio atroz en torno a la marginación y las oportunidades tiradas al barro por culpa de las adicciones. La historia principia en Newark, Nueva Jersey, en 1984, cuando Alpert conoce a Rob, Freddie y Delirios. Entonces los tres son jóvenes que lo llevan como pueden, más mal que bien, entre pequeños delitos, arrestos y la dependencia de las malditas drogas. Lo que remarca este documental frente a otros es que sigue a lo largo de treinta y seis años a los trágicos protagonistas, así que los espectadores presenciamos los episodios de recaídas y encarcelamientos, y en especial el deterioro físico y emocional que provoca la drogadicción con el paso del tiempo, que se ve, ya que se muestra cómo se pinchan los personajes incluso delante de sus hijos pequeños. Pero el trabajo no moraliza, al contrario, lo mollar reside en la cercanía y la empatía de los protagonistas. La cámara retrata momentos de una vulnerabilidad sin fisuras, la abstinencia y el mono, las broncas familiares, los intentos fallidos de desintoxicación, todo con escasos destellos de esperanza, una luz que se agota en las sombras de una vida entera de consumo. Lo hace desde la intimidad que nos permite abarcar la complejidad del consumo sin caer en retratos fáciles, ya que vemos la vida en su más tremenda decadencia. A lo largo de las décadas, el contexto social y político también evoluciona, hacia peor en la nación del consumismo que se ha quedado sin sueños. Se notan los efectos de la llamada guerra contra las drogas en Estados Unidos, el endurecimiento de las penas y el impacto del encarcelamiento masivo, ambos pésimos compañeros de la rehabilitación, lo que ayuda a que la lucha personal de los personajes se repita en un bucle de dolor.