Durante décadas, hemos intentado explicar por qué nuestra especie se ha mantenido en el tiempo y los neandertales no . Hemos culpado al cambio climático , a la competencia por los recursos, a una supuesta inferioridad cognitiva e incluso a la asimilación genética . Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que la respuesta podría no estar en el campo de batalla ni en el clima, sino en algo mucho más íntimo como es la placenta. Una nueva idea. En este caso, la ciencia plantea una hipótesis controvertida, puesto que apunta a que los neandertales podrían haberse extinguido, en parte, por la susceptibilidad genética extrema a la preeclampsia. Un trastorno que a día de hoy se escucha bastante y que no es más que un cuadro hipertensivo en el embarazo que puede ser letal tanto para la madre como para los fetos. En Xataka La hipótesis del "suicidio neandertal": un arqueólogo cree que su rigidez mental fue más letal que las lanzas de los sapiens Un precio a pagar. Para entender la hipótesis, primero hay que entender la "paradoja obstétrica" humana, puesto que en nuestra especie tenemos una característica casi única, que es la placentación hemocorial profunda . Y es algo que puede sonar muy mal, pero en realidad es necesario para alimentar un cerebro fetal tan demandante como el nuestro y el de los neandertales. En este caso, la placenta necesita invadir agresivamente las arterias del útero materno para obtener el máximo flujo sanguíneo, aunque el problema es que es algo que conlleva un gran riesgo. Las posibilidades. Ante esta invasión, las posibilidades que se abren son varias. La primera de ellas es que funcione y que el feto pueda desarrollar su cerebro masivo. Pero en el caso de que esto falle, se desata una gran reacción inmunológica y vascular en la madre, que es lo que conocemos como preeclampsia . Esta se presenta con una hipertensión severa, daño orgánico y riesgo de muerte tanto para la madre como para el feto. Y es un problema que a día de hoy es bastante significativo entre los embarazos humanos, pero ahora la ciencia apunta a que, aunque el Homo sapiens desarrolló evolutivamente un "mecanismo de seguridad" fisiológico para mitigar este impacto, los neandertales no tuvieron esa suerte. Un invierno demográfico. En este estudio se sugiere que, a medida que el cerebro neandertal crecía, llegando a ser mayor que el nuestro, sus necesidades metabólicas forzaban a una placentación cada vez más agresiva . El hecho de penetrar más en la placenta hace que el riesgo de preeclampsia aumente significativamente, y el problema es que las mujeres neandertales carecían del mecanismo inmunológico para tolerar esa invasión. Aquí es donde los investigadores han creado un escenario en el que las tasas de preeclampsia y eclampsia en neandertales podrían haber alcanzado entre el 10% y el 20% de todos los embarazos , frente a tasas mucho menores en humanos preindustriales. El significado. Este escenario se traduce en una mortalidad materna y fetal lógicamente devastadora, y la consecuencia directa radica en que las poblaciones de cazadores-recolectores pequeñas y dispersas tenían una caída constante en el éxito reproductivo. Y esto es una sentencia de muerte mucho más efectiva que cualquier guerra, puesto que no hace falta una catástrofe súbita, sino que basta con que mueran más madres y bebés de los que nacen durante unos pocos milenios para que una especie acabe desapareciendo. Hay escepticismo. Dentro del mundo científico hay dudas al respecto de lo que se dice en este estudio, puesto que falta una evidencia física que respalde esta hipótesis. Lo primero a lo que apuntan es que no existen marcadores en los fósiles que se han encontrado que nos permitan diagnosticar la preeclampsia en una mujer neandertal de hace 40.000 años. Además de esto, aunque conocemos variantes genéticas asociadas al riesgo de preeclampsia en humanos modernos, como los genes vinculados a FLT1 , aún no se ha realizado un cribado sistemático del ADN neandertal para confirmar si poseían las variantes de "alto riesgo" o carecían de las variantes protectoras. En Xataka Todo lo que ha mejorado la gastronomía belga en los últimos 40.000 años: un hallazgo clave para entender el final de los neandertales También gusta. Lo que hace que esta hipótesis sea atractiva para los biólogos es que encaja con la teoría del conflicto materno-fetal. Como señalan diferentes revisiones previas, el embarazo no es siempre una cooperación perfecta, sino que es una negociación biológica tensa. En este caso, el feto "quiere" más recursos para sobrevivir, y la madre "quiere" limitar esa inversión para sobrevivir ella y tener futuros hijos. La preeclampsia es, a menudo, el resultado de que este conflicto se salga de control, y de esta manera, si los neandertales llevaron la estrategia del "cerebro grande" al límite sin desarrollar la contrapartida biológica para proteger a la madre, su propia biología reproductiva podría haberse convertido en una trampa evolutiva. Imágenes | Nanne Tiggelman freestocks En Xataka | Un mestizaje de 4.000 kilómetros: tenemos el primer mapa detallado de la convivencia entre neandertales y sapiens - La noticia Llevamos décadas buscando el fin de los neandertales en las armas y el clima. Un estudio propone buscarlo en la placenta fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .