Un estudio de investigadores del Institut de Física Interdisciplinar i Sistemes Complexos (IFISC, de la UIB y el CSIC) demuestra que los retrasos pueden propagarse entre continentes y conectar regiones lejanas del sistema global de transporte aéreo mediante cadenas de influencia sutiles, pero medibles que emergen de la dinámica de la red. Analizando datos de vuelos de todo el mundo, el equipo descubre la estructura a gran escala de la propagación de los retrasos e identifica los aeropuertos que tienen un papel crítico en la transmisión global de disrupciones.