La llamada niebla de advección se ha tragado literalmente en la mañana del lunes las torres de Punta Llisera de Benidorm, sentenciadas por los tribunales para su demolición. Ambos edificios de 22 plantas estaban sumergidos en la neblina que ha perpetuado una atmósfera de misterio hasta media mañana cuando el fenómeno costero ha concluido debido a la intensidad de los rayos de sol.