La última coca-cola del desierto

Los candidatos autonómicos socialistas son carne de cañón y lo saben; van al abismo sin remedio. Uno detrás de otro: Gallardo, Alegría, Martínez, hasta María Jesús Montero, a quien tal vez le vaya a cobrar su jefe la factura de los escarceos sucesorios encubiertos durante aquellos famosos cinco días de excedencia con sueldo. Luego habrá un año de tregua antes de que le toque al resto –barones regionales, alcaldes, presidentes de diputaciones–colocarse en primera fila de la línea de fuego. Hasta la mayoría del contestatario Page está en riesgo; sus críticas obedecen al temor fundado de recibir en sus carnes un castigo de destinatario ajeno. En su caso, además, si cae no habrá en Moncloa un solo lamento, más bien... Ver Más