Desde que hace ahora casi cuatro años llegase a la presidencia del Partido Popular (PP), y dejase para ello su puesto como presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo ha llevado a gala el respeto a la autonomía de los barones autonómicos y de todos y cada uno de los líderes territoriales de su partido. Algo a lo que parece que en principio obliga el haber sido, y durante nada menos que trece años, uno de ellos. Pero las elecciones recientes en Aragón y, sobre todo, las de Extremadura el pasado diciembre, parecen haber activado resortes algo más 'jacobinos' o centralistas del expresidente gallego.