No hay nada peor que actuar con nocturnidad. Que transmitir calma y apuñalar por la espalda. Porque Jagoba Arrasate, fichado para un proyecto de tres años, fue fulminado en unos minutos y sin derecho a réplica. El técnico de Berriatua ha pagado los platos rotos de una planificación nefasta en verano y de un inmovilismo suicida en invierno. Porque Jagoba lleva varios mercados pidiendo extremos consagrados, de rendimiento inmediato, y Ortells ha respondido con Chiquinhos, Kalumbas y Luvumbos. De chiste. Al preparador vasco no le dejaron hacer en verano la revolución necesaria, extirpar los males del vestuario, y al final lo han devorado las circunstancias. El sábado ya no se mirará al banquillo (aunque nunca se ha hecho) sino a los verdaderos responsables de este desaguisado. A ver cómo se manejan en este crisis global que les está pasando por encima...