En el artículo anterior enlazamos el entrenamiento diario de autoobservación y toma de consciencia de uno mismo como práctica para alcanzar un estado de felicidad (entendido como «equilibrio vital» en el sentido aristotélico del término y alejado de cualquier ápice de jolgorio a lo que se suele asociar hoy) que nos llevará a estar alineados con nuestra vida, y por tanto, nuestra dedicación profesional podrá ir más encaminada hacia la «vocación» en lugar de hacia una «obligación», como demostramos, que está ocurriendo en todo occidente.