Aparte de sus resonancias papales, clericales y vaticanas, el verbo pontificar significa presentar como innegables y comprobados dogmas o principios difusos o sujetos a examen. Por supuesto, hay que elevar el tono cuando se pontifica, es importante que suene duro y desabrido, nada amistoso, ya que se trata de algo muy serio y no de una simple reprimenda.