Una conductora con discapacidad denuncia la dificultad para renovar su tarjeta de aparcamiento: «De aquí a día 4, ¿cuántas multas me van a poner?»

Ainhoa Iscar es trabajadora de un centro de salud de Palma, y a causa de su grado de discapacidad -se mueve gracias a una silla de ruedas- ha visto en los últimos días cómo estacionar en una plaza reservada cerca de su puesto de trabajo podría generarle un dolor de cabeza. Denuncia la lentitud del proceso respecto a anteriores ocasiones para poder renovar su tarjeta y autorización para poder hacer uso sin problema de esa plaza reservada junto al ambulatorio en el que desempeña su labor. Esas trabas burocráticas hacen que, al menos durante unos días, se esté jugando una sanción cada vez que aparca en ese espacio habilitado para personas con necesidades como las suyas.