Le reto a imaginar lo siguiente: es de noche y usted está durmiendo cuando de pronto suena una alarma. No es la alarma antirrobo; es una alarma de aviso de bombardeo. En poco tiempo, comienza a escuchar las explosiones de decenas de misiles y cientos de drones. El sonido de la alarma aturde y aterra. Reúne a su familia y la traslada a toda velocidad a un búnker antiaéreo, donde permanece encerrado... Continuar leyendo...