Hay un momento en el que alguien pregunta: ¿qué harías si te fueras a morir mañana? Sucede en fiestas, citas, casas rurales, puertas de un after y demás lugares donde se concentra la gente, el alcohol y el tiempo libre, que es una droga peligrosísima. —¿Qué harías si te fueras a morir mañana? —Déjame pensar. Viajaría a… Y entonces empieza una enumeración de sueños incumplidos, viajes exóticos o vulneraciones de leyes: fantasías de alguien que aún está derrochando la vida, y que sabe que le queda mucho por delante. La mejor parodia a ese carpe diem espídico la hicieron en 'Los Simpson'. Homer consulta un libro de autoayuda mientras conduce. «Consejo primero: vive cada día como si fuera el último», lee. Entonces, aparca el coche y se sienta a llorar desconsoladamente en el arcén. «¡No quiero morir, soy demasiado joven!». Se han viralizado estos días las últimas palabras de Eric Dane, que era uno de los guapos de 'Anatomía de Grey', y ha muerto antes de cumplirse un año del anuncio de su esclerosis lateral amiotrófica. Las palabras se las dedica a sus hijas. Dice: lo intenté. Dice: me acuerdo de los días en Santa Mónica, aquellos días de playa eran el paraíso. Dice: lo pasamos bien, ¿no? Y les da cuatro consejos: vivid en el presente, amad, escoged bien a vuestros amigos, luchad. La claridad del final ha de ser algo así, humilde, sencillo, certero. El vídeo de Dane forma parte de un programa de entrevistas de Netflix que se hacen con la condición de publicarse solo cuando el protagonista muere. De momento solo conocemos la de Dane y la de Jane Godall. La idea parte de una sección del 'New York Times' por la que pasaron Philip Roth, Stan Lee o Angela Lansbury, pero a mí me recordó a 'Omar se muere', un pódcast donde Antonio Castelo charlaba con Omar Álvarez, que sufría un cáncer terminal. En un momento, el cómico le preguntó si había hecho alguna locura con el dinero que había ganado, ahora no tenía que pensar en el futuro. Dijo que había guardado dinero para su hermana, para que pudiera estudiar sin preocupaciones, y que se había comprado una tele más grande, más rabuda. Que era una forma de decir: ya solo quiero estar en casa, cerca de los que quiero. Otro paciente terminal me dijo: ahora noto el amor más cerca. Quién se va a querer ir a Tailandia a morir.