Hace ahora un mes, el noroeste peninsular se preparaba para la llegada de la borrasca Ingrid , un temporal con fuertes rachas de viento y precipitaciones intensas que obligó a activar el aviso rojo en cuatro comunidades: Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco. La situación se preveía tan complicada que la Dirección General de Tráfico (DGT) emitió un comunicado el jueves, 22 de enero, aconsejando evitar los desplazamientos por carretera durante el fin de semana ante la previsión de nevadas y el más que seguro corte de carreteras. Siguiendo ese aviso, así como los emitidos por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el UC3M Voleibol Leganés , equipo de la Superliga 2 femenina de voleibol, comunicó a la Federación Española que no podría desplazarse a Orense para disputar su partido de la 14.ª jornada ante el Aceites Abril Voleyourense, previsto para el sábado, 24 de enero. Recibió el visto bueno; incluso se le informó de que los árbitros tampoco asistirían. Quedó entonces a la espera de concertar una nueva fecha para la celebración del encuentro, pero la siguiente comunicación que recibió procedía del Juez Único de Competición: se le daba el partido por perdido por «incomparecencia injustificada». No solo eso: también se le restaba un punto en la clasificación por falta grave. La sanción llegó tras una reclamación del equipo local, que alegó que el partido no había sido suspendido «oficialmente» y que la instalación donde se iba a jugar estaba disponible. «Es una situación bastante injusta», explica a ABC Antonio Vos, presidente del club madrileño, quien asegura que siguieron los cauces habituales en este tipo de incidencia. «La empresa de autobuses fue la primera que se puso en contacto con nosotros para decir que no quería asumir ese riesgo. Hasta nos hicieron un certificado. Inmediatamente llamamos a la Federación y preguntamos qué debíamos hacer. Nos dijeron que lo comunicáramos al otro club y al Comité de Árbitros. Así lo hicimos». Vos relata que en esa primera comunicación ya percibió tensión en los responsables del club gallego: «Decían que allí no hacía tan mal tiempo. Pero en Orense habían cerrado colegios y se habían suspendido muchas jornadas completas, incluida la que organiza la propia Federación Gallega. No se podía jugar un Vigo–Coruña, pero nosotros teníamos que desplazarnos…». Después, fue la propia Federación la que remitió un correo electrónico al Orense en el que le informaba de la situación, advirtiéndole incluso de que los árbitros tampoco asistirían. De hecho, no existe acta de lo sucedido porque no había nadie para redactarla y firmarla. «Pero ellos se presentaron en el polideportivo. Se hicieron una foto como para demostrar que se podía jugar. Nuestra sorpresa fue que, al día siguiente, cuando llamamos para fijar otra fecha para el partido, nos dijeron que iban a esperar a lo que dijera la Federación. Y ya no han querido cogernos el teléfono. En un diario de Galicia el presidente hizo declaraciones diciendo que uno de los motivos por los que no quiere jugar el partido es que desde Madrid somos muy prepotentes. No lo entendemos». Se refiere a una declaración de Pablo Pérez, presidente del club orensano a 'La Voz de Galicia' , donde traslada la responsabilidad al Leganés: «Simplemente dijeron 'no vamos a ir y punto'. El temporal estaba anunciado de antes, tienes que buscar alternativas, no es una cosa que te pille por sorpresa. Si unos de Madrid vienen y otros no, no hay mucho por donde escapar». En el informe inculpatorio del Juez de Competición se hace referencia a tres partidos que sí pudieron celebrarse, entre ellos uno de la misma categoría: Club Instituto Zalaeta de La Coruña–Madrid Chamberí. «No tiene nada que ver, porque ellos se habían desplazado en tren el día anterior», protesta el presidente del club madrileño. «Y no menciona los más de cincuenta partidos que no se jugaron. Ni que se suspendieran el fútbol nacional o todo el deporte federado en Galicia. Argumenta que tendríamos que haber buscado medios para ir, pero en un deporte amateur eso es inviable. La propia normativa indica que no opera igual que en el deporte profesional. Teníamos un autobús reservado y no podía transitar». El malestar del CV Leganés va más allá. En ningún momento fueron advertidos por la Federación de que el partido se les pudiera dar por perdido. «No sé qué podríamos haber hecho, pero al menos habríamos estado en alerta». El perjuicio se agrava al considerar las posibles consecuencias de la sanción, ya que el Leganés está en la pelea por uno de los dos puestos con derecho al 'playoff' de ascenso. A falta de cuatro jornadas, ahora es segundo, con dos puntos de ventaja sobre el UCAM Torrejón. De no haber mediado la borrasca, la ventaja podría ser de seis. En medio del conflicto institucional surge la voz de las jugadoras del Leganés, las principales damnificadas por la sanción, obligadas a un esfuerzo adicional para no perder sus opciones de ascenso y con la sensación de que un simple partido está por encima de su seguridad. «¿Un equipo que está en la parte alta de la clasificación, luchando por subir, realmente no querría jugar un partido? Lo más difícil de aceptar es el mensaje que se transmite», expresa la brasileña Vanessa Flor , una de las jugadoras destacadas del conjunto pepinero. «Si hubiéramos viajado y hubiera ocurrido un accidente, seguramente las mismas personas se habrían preguntado por qué no se canceló». La decisión última la tiene el Comité de Apelación de la Federación Española, que tiene en su poder el escrito de 38 páginas presentado por el CV Leganés, en el que incluye abundante jurisprudencia en otros casos parecidos. Mientras llega, el club ha recibido el apoyo de la Dirección General de Deportes de la Comunidad de Madrid y del propio Ayuntamiento de Leganés. La propia Federación madrileña ha querido interesarse por el caso, de momento sin éxito, preguntando a la instancia nacional. «Estamos recibiendo llamadas de otros clubes e incluso de otras federaciones, como la canaria. Tuvieron una situación parecida con un equipo catalán que no se desplazó. Allí se decidió repetir el partido y ahora tienen que viajar desde Barcelona a Canarias. No entienden que en nuestro caso sea al revés». También han logrado reunir cerca de 1.400 firmas a través de la plataforma 'Change.org' para hacer presión.