Caín y Abel en casa: cómo intervenir en las peleas entre hermanos sin convertirse en árbitro permanente

Hay escenas que se repiten a diario en miles de hogares: una discusión por el mando, un grito desde el pasillo, una acusación que termina con la llamada a los padres. La convivencia entre hermanos está atravesada por conflictos cotidianos que pueden resultar agotadores para los adultos y generar dudas sobre si tanta fricción es normal o motivo de preocupación. La respuesta, según coinciden los especialistas, es clara: las peleas forman parte del crecimiento, aunque no todas las dinámicas requieren la misma intervención. Saber cuándo observar y cuándo actuar —sin asumir el papel de juez permanente— es una de las habilidades parentales más complejas. Lejos de ser una anomalía, el conflicto fraterno puede convertirse en un laboratorio emocional donde se... Ver Más