El centro de Cáceres ha vivido en la última década un rosario de persianas bajadas que han cambiado el paisaje comercial de calles como Pintores, Moret o la avenida de España. Algunas decisiones respondieron a estrategias empresariales; otras, a la pandemia, a la pérdida de rentabilidad o a problemas estructurales como los altos alquileres. El resultado es una estampa cada vez más reconocible: locales vacíos donde antes hubo marcas tractoras.