40 años del PP en Castilla y León: si no lo hicieron antes, ¿por qué seguir votándolos?

Castilla y León lleva 39 años gobernada por el PP. Casi cuatro décadas de poder sin relevo. Una generación entera. Y la pregunta que cada vez más gente se hace es sencilla: lo que no hicieron en 40 años, ¿por qué iban a hacerlo ahora? Cuando un gobierno ha tenido todo el tiempo del mundo para cambiar las cosas y los problemas siguen ahí —o son peores—, la continuidad deja de ser estabilidad y empieza a parecer resignación. No es una frase de campaña. Es una sensación que se palpa. En los centros de salud donde cuesta conseguir cita. En los pueblos que pierden su escuela. En las familias que esperan una ayuda a la dependencia que no llega. En los jóvenes que se marchan porque no ven futuro. Después de casi cuatro décadas, el balance ya no se puede esconder detrás de la palabra "experiencia". La experiencia sirve si mejora la vida de la gente. Si no, es rutina. Las encuestas reflejan ese desgaste. El último barómetro del CIS sitúa al PP de Alfonso Fernández Mañueco en empate técnico con el PSOE. No es un susto puntual. Es la señal de que algo se mueve. Cuando un partido gobierna tanto tiempo, cada error pesa más y cada carencia se acumula. Además, el PP ya no compite solo con la izquierda. También tiene presión por la extrema derecha. La entrada de Vox en el Gobierno autonómico en 2022 no le dio más fuerza, sino más dependencia. La imagen que se ha proyectado es la de una derecha dividida, obligada a negociar cada paso. Eso no transmite estabilidad, transmite debilidad. Pero más allá de las siglas, lo importante es la gestión. Y en sanidad los datos hablan por sí solos. Castilla y León cerró 2024 con más de 37.000 personas en lista de espera para una operación, según cifras oficiales recogidas por la prensa regional. El tiempo medio para operarse supera los 110 días, y en algunos hospitales es bastante más. En especialidades como traumatología, hay pacientes que esperan varios meses solo para la primera consulta. En una comunidad donde uno de cada cuatro vecinos tiene más de 65 años, esto no es un detalle menor. La población es mayor y necesita más atención. Sin embargo, faltan profesionales. Los sindicatos llevan tiempo avisando de la falta de enfermeras y del envejecimiento de los médicos. Más del 30% de los facultativos tiene más de 55 años. Se acercan jubilaciones masivas y no hay un plan claro que garantice el relevo. En el medio rural la situación es todavía más complicada. Hay consultorios que solo abren uno o dos días por semana. Plazas que se quedan vacantes durante meses. Vecinos que tienen que desplazarse muchos kilómetros para algo tan básico como una consulta. En una comunidad tan extensa y dispersa como Castilla y León, debilitar la atención primaria es golpear directamente a los pueblos. Otro dato preocupante: alrededor de una cuarta parte de la población ya tiene seguro sanitario privado, según datos del...