Los premios Sabino Fernández Campo reivindican el bienestar común desde el servicio a la patria

El Cuartel General de la Fuerza Terrestre, o Capitanía para los sevillanos, se antoja como un sitio idílico para reconocer a aquellos que trabajan por el bienestar común desde el servicio a la patria. Esta pequeña joya arquitectónica que los militares cuidan con mimo sirve también como escenario perfecto para reconoce el papel de las Fuerzas Armadas en la sociedad. Una reivindicación que ABC y BBVA, con el patrocinio de la Real Maestranza de Caballería, llevan a gala con la entrega del Premio Sabino Fernández Campo , que este año alcanza su decimotercera edición. El carácter más humano y humanista de aquellos que velan por nuestra seguridad ha sido el protagonista de un evento que este año premia a la misión internacional más antigua que mantiene el Ejército en la Antártida , al buque Hespérides , que lidera la investigación oceanográfica, así como la labor altruista llevada a cabo por el programa para ayudar a las familias de militares ucranianos. Con la disculpada ausencia de la ministra de Defensa, Margarita Robles, habitual en todas las ediciones desde que está en el cargo, el salón de actos desplegó su majestuosidad y, con los acordes de una marcha militar interpretada por la Unidad de Música del Cuartel General de la Fuerza Terrestre, daba comienzo la entrega de los galardones. «No sé si les valoramos lo suficiente, pero bueno, yo creo que pasito a pasito, cada día un poquito más, vamos andando en esa cultura de la defensa y en esa conciencia de la defensa que tenemos que hacer seguramente desde los civiles», empezaba comentando el conductor del evento, el periodista y director de «La Linterna» de la COPE, Ángel Expósito . Y es que, como le recordó una vez un militar reconocido, todo lo bueno que llevan a cabo los militares «tenéis que decirlo los que no lleváis uniforme». Y para esto, precisamente, nació el Premio Sabino Fernández Campo, para reconocer labores como la que se está llevando a cabo en Ucrania , una guerra de la que se cumplen cuatro años este 24 de febrero y que, como recordaba Expósito, «es nuestra guerra también». O lo que ha ocurrido con el accidente en Adamuz o las inundaciones provocadas por el temporal en Andalucía, algo de lo que ha podido dar buena cuenta el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz , presente en el acto. «Me pareció sobrecogedora la ovación que los vecinos del Palmar de Troya brindaron a la UME tras su labor de auxilio y la sencillez en las palabras de un cabo portavoz. ' Servir es mi vocación ', decía, sin protagonismo, sin épica, solo responsabilidad y humildad, pero al servicio de nuestras Fuerzas Armadas», apuntaba el presentador y presidente del jurado del premio para poner en valor eso, la vocación de servicio de los militares. Una vocación que se vislumbra claramente en los premios de la presente edición como el destinado al programa de ayuda a los familiares de militares ucranianos. Un programa de la Dirección de Apoyo al Personal del Ejército de Tierra (DIAPER) que está operativo desde el año 2024 y que surge tras la invasión rusa. En cada rotación medio centenar de familiares de soldados ucranianos caídos en combate o que siguen luchando en el frente, pueden disfrutar de un periodo de quince días de descanso en la costa mediterránea española, todo con el objetivo de aliviar en la medida de lo posible el drama de estas familias. «Seguimos sacando sonrisas. Tarea en ocasiones nada sencilla si tenemos en cuenta que muchas de las mujeres y niños que nos llegan son viudas y huérfanos, o bien mujeres e hijos de desaparecidos en combate. Así que una de nuestras mayores recompensas es verles partir el último día con una sonrisa en la boca y profundamente agradecidos por el trato recibido y, sobre todo, por el apoyo que las Fuerzas Armadas españolas estamos prestando a su país, a Ucrania», valoraba en su discurso el coronel Miguel Echegoyen Lima , director de la Residencia Militar «La Plana» de Castellón, donde se lleva a cabo esta iniciativa. Sobe el escenario recogieron el premio el director de la residencia, tres militares del equipo, entre ellos el cabo Igor Kramar, que hace de intérprete de los recién llegados «y al que terminan queriendo como a un padre», y un civil, Pedro, responsable del servicio de cocina del centro «y que es el primer nombre que aprenden los niños y sus madres por su entrega y dedicación al servicio». Francisco Javier Jerez Basurco, director territorial para Andalucía y Extremadura de BBVA, es miembro del jurado del Premio Sabino Fernández, que también está integrado por Juan Antonio Aznárez Cobo, arzobispo castrense de España; Ángel Expósito, director del programa «La Linterna» de COPE; Juan Gómez de Salazar, teniente general en la reserva y ex jefe de la Fuerza Terrestre (FUTER); y Marcelo Maestre, teniente de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Pérez Basurco señalaba que este año «pone el foco en la gran labor que hacéis con nuestros hermanos europeos, y en la más veterana colaboración fuera de nuestras fronteras. Trayectorias, ambas absolutamente admirables y que reflejan una forma de entender el deber y el compromiso con la que nos sentimos plenamente identificados». En la categoría militar, el XIII Premio Sabino Fernández recae en la Campaña Antártica , la más antigua de las operaciones que el Ejército de Tierra desarrolla en el exterior de manera continuada, completando 38 campañas. Allí el Ejército facilita la operatividad de la base española desplegada en ese territorio, la Gabriel de Castilla, para que los científicos lleven a cabo sus investigaciones en las mejores condiciones. En esta misma categoría, el jurado ha querido reconocer también el papel del buque oceanográfico 'Hespérides', principal barco de la Armada en este tipo de operaciones y buque insignia del carácter científico del Ejército. El 15 de diciembre de 1988 se inició su construcción en los astilleros de la antigua Bazán en Cartagena y dos años después fue su botadura. Tuvo de madrina a la Reina Emérita Doña Sofía. Sin dilaciones, ese mismo año realizó su primera campaña en La Antártida. «Este premio lleva el nombre de un teniente general que hasta sus últimos días defendió una profesión militar caracterizada, y le voy a citar textualmente, 'por la entrega a un servicio honroso y necesario para el país y los conciudadanos'. Creo sinceramente que los más de mil militares que en algún momento han desplegado en la base de Gabriel de Castilla desde 1988 han sido ejemplo de este servicio al que se refería el teniente general», comentaba en su discurso el general de brigada en jefe de la División de Operaciones del Estado Mayor del Ejército de Tierra, Francisco Calvo Rodríguez , quien subía al escenario para recoger el galardón. Un premio que afirma tomar como un «estímulo para continuar esta importante misión del Ejército de Tierra en las mismas condiciones de excelencia y nivel de compromiso con el conocimiento científico»; y que aprovechó para reconocer y poner en valor la paciencia de aquellos familiares que aguantan estoicamente la ausencia de sus seres queridos a más de 12.000 kilómetros de sus casas. También subió al estrado en representación de la Armada el vicealmirante Vicente Cuquerella Gamboa, quien se dirigió a los representantes de la comunidad científica o aquellos que escuchen sus palabras para «mostrarles el mayor apoyo y aprecio de la Armada, porque la Armada, como lo ha hecho a lo largo de toda su historia, está totalmente comprometida con la investigación que invierte en esperanza y en progreso para las generaciones venideras». Destacaba sobre el buque Hespérides que «es un hogar rodeado de hielo en el que comparten cubierta la disciplina marinera y la inquietud y curiosidad científica». El director de ABC Sevilla, Alberto García Reyes , ponía énfasis en su intervención en la existencia de un «humanismo militar» que surge en unos tiempos en los que «el contexto geopolítico mundial está cambiando sus patrones al capricho de líderes de muy dudosa integridad intelectual y moral». Continuaba el periodista defendiendo que «los populismos abanderan un iluso deseo de paz basado en el antimilitarismo, y ya saben que la demagogia solo nace de la ignorancia. Por eso necesitamos reivindicar con más claridad y consenso el imperio de los principios , que va siempre por delante de las posiciones ideológicas. Nuestras Fuerzas Armadas son un ejemplo civilizatorio. En sus numerosas campañas internacionales, en sus métodos internos de formación, en su capacidad organizativa y en su despliegue de auxilio». Tras glosar las virtudes que han llevado a los premiados a ser reconocidos con el Premio Sabino Fernández Campo, interpelaba a acabar con ciertos complejos de la sociedad ante una España que ha «dibujado el mapa del mundo con nuestra huella» y que ha sido «determinante en el desarrollo de la ciencia y la investigación». En definitiva, un país que es una « primera potencia mundial del conocimiento ». Después de la ceremonia de entrega se celebró un pequeño ágape en el patio de columnas de Capitanía. Los premios Sabino Fernández Campo siguen consolidados como una cita de referencia en la agenda pública sevillana, como muestra la nómina de asistentes al evento en esta decimotercera edición. Representante indispensable del escenario que acoge esta cita es el teniente general Jefe de la Fuerza Terrestre, Carlos Melero y Claudio , quien hizo gala de la hospitalidad propia de los militares. Junto a él hizo entrega de los premios el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz. También estuvo presente el Teniente de Hermano Mayor de la Maestranza de Sevilla, Marcelo Maestre ; así como el director general de ABC Andalucía, Álvaro Rodríguez Guitart . La figura de Sabino Fernández Campo estuvo representada por su viuda, María Teresa Álvarez, fiel a la cita que también sirve de homenaje a su marido por lo que contribuyó a la sociedad española.