Telefónica registró unas pérdidas netas atribuidas de 4.318 millones de euros en 2025 por el impacto extraordinario de reestructuraciones, que incluye el último Expediente de Regulación de Empleo (ERE) llevado a cabo por la empresa, con un coste de 2.049 millones de euros, y las desinversiones en América Latina, que ascienden a 2.269 millones de euros.