Hay recetas que no necesitan presentación porque ocupan un lugar privilegiado en nuestros recetarios. Los pestiños son una de ellas. Este dulce, típico de Andalucía y muy presente en Navidad y en época de Cuaresma, como las clásicas torrijas , combina ingredientes humildes —harina, aceite, vino y miel — con un resultado extraordinario: una masa fina, crujiente y aromática que se conserva en perfecto estado durante días. La clave de los pestiños tradicionales está en el aceite aromatizado y en el reposo. No son complicados, pero sí exigen respeto por el proceso. Cuando se preparan correctamente, aguantan más de una semana sin perder textura, siempre que se almacenen en un recipiente hermético y en un lugar fresco y seco. Aceite bien aromatizado : Es el alma de la receta. No te saltes la infusión con limón y especias; aporta profundidad y carácter. Masa fina: Cuanto más fina esté, más crujiente será el resultado final . Temperatura del aceite : Si está demasiado caliente se dorarán rápido por fuera y quedarán crudos por dentro; si está frío absorberán grasa. Conservación : Una vez fríos y secos, guárdalos en una lata o recipiente hermético. Duran en perfecto estado entre 7 y 10 días. Versión alternativa: También pueden rebozarse en azúcar y canela en lugar de bañarse en miel . Los pestiños son un dulce energético, propio de celebraciones y épocas de mayor consumo calórico. Su contenido en grasas procede principalmente del aceite de oliva, mientras que los hidratos provienen de la harina y la miel. Como ocurre con la mayoría de dulces fritos, conviene consumirlos con moderación. No obstante, al elaborarse con aceite de oliva, aportan grasas mayoritariamente monoinsaturadas. Y si lo que quieres son más ideas de postre para esta época, toma nota de las recetas dulces de Cuaresma que te traemos en GURMÉ . Energía 430 kcal Grasas 20 g Proteínas 6 g Carbohidratos 55 g