El anuncio de McDonald's que representa a los sevillanos: «Vas a la feria y luego de resaca lo pides»

Hay anuncios que no necesitan demasiada explicación porque conectan de forma inmediata con quien los ve. Eso es exactamente lo que ha conseguido McDonald's con su última campaña , un videoclip que, como dirían muchos sevillanos, no pega… pero pega. Y mucho. El spot, que ya circula con fuerza en redes sociales, representa una escena tan surrealista como familiar: una pareja, ella vestida de flamenca y él con traje, bailando sevillanas en mitad de un restaurante McDonald's . Una imagen que resume a la perfección lo que ocurre en Sevilla durante la Feria de Abril: antes de pisar el Real, después de salir de una caseta… o al día siguiente, cuando la resaca pide auxilio. El anuncio va un paso más allá del producto y pone el foco en la experiencia. La escena de la pareja bailando sevillanas dentro del restaurante refleja una de las imágenes más típicas de la Feria de Abril: la de ir arreglado de corto o de flamenca, enlazar planes y acabar buscando algo contundente para recuperar fuerzas. Da igual si es antes de entrar al Real , al salir de madrugada o al día siguiente, cuando el cuerpo pasa factura. Ese momento de parar, sentarse y pedir «lo de siempre» —o probar lo nuevo— forma parte del ritual feriante moderno. La protagonista del anuncio es la nueva McExtreme PX, una hamburguesa pensada para dejar huella. Lleva salsa con Pedro Ximénez , cebolla caramelizada, tiras de bacon, cebolla crispy, queso gouda ahumado fundido y carne de vacuno, todo envuelto en un pan con bites de bacon. Una combinación potente, intensa y muy reconocible para el paladar andaluz. No es casualidad que la marca haya apostado por el Pedro Ximénez, un ingrediente muy vinculado a Andalucía, para dar personalidad a esta nueva McExtreme . El resultado es un producto que conecta directamente con la cultura local sin perder el sello característico de la cadena. Por eso el anuncio ha calado tan rápido. No pretende ser solemne ni épico, sino cotidiano y exageradamente real. Representa una escena que muchos sevillanos han vivido o, al menos, pueden imaginar sin esfuerzo: traje de feria, sevillanas todavía en el cuerpo y hambre acumulada.