Cuando se cumplen cuatro años desde la invasión a gran escala de Ucrania, y tras un año desde la vuelta de Trump a la Casa Blanca, se constata que la arquitectura del apoyo a Ucrania ha experimentado una transformación estructural, pasando a ser Europa (UE más Estados Miembros) en 2025 el principal responsable de la ayuda global y militar al país agredido, asumiendo el liderazgo en los compromisos, y tendencialmente en entregas, de equipos armamentísticos.