La Federación de Empresarios del Metal de Burgos (FEMEBUR) ha puesto en marcha un proyecto pionero para mejorar la salud renal y global de los trabajadores de sus empresas. En colaboración con el servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Burgos (HUBU), se incluirá un nuevo procedimiento en los reconocimientos médicos anuales para la detección precoz de la enfermedad renal. Así lo ha anunciado el presidente de Femebur, Andrés Hernando, quien se ha mostrado "orgulloso de poder ayudar desde Burgos a la salud de todos". La Dra. Mª Jesús Izquierdo, jefa del Servicio de Nefrología del HUBU, ha explicado la importancia de esta iniciativa, calificándola como un momento histórico y pionero. Hasta ahora, la detección se basaba en la creatinina en sangre, un marcador que se eleva cuando la enfermedad ya está avanzada. "Cuando lo que es el filtrado glomerular cae y la creatinina se eleva, estamos llegando muy tarde a lo que es la enfermedad renal, y en ese momento ya no es reversible", ha advertido la doctora. El nuevo protocolo se centra en la detección del cociente albúmina/creatinina en orina, un marcador precoz que revela la pérdida de proteínas. Según Izquierdo, la aparición de este marcador "nos está diciendo que nuestros riñones están sufriendo, y es el momento en el que nosotros podemos actuar para tratar, prevenir y que esos riñones no enfermen de forma definitiva". El objetivo es actuar antes de que el daño sea irreparable. Este protocolo clínico asistencial se inició en Burgos hace dos años en el ámbito de la atención primaria, en una colaboración que incluye a los servicios de análisis clínicos, nefrología y la Fundación Jiménez Díaz. Los resultados iniciales fueron reveladores: en los primeros cuatro meses se detectó un 14 % de enfermedad renal oculta en la población analizada. "Es un porcentaje muy alto", ha señalado la Dra. Izquierdo, destacando que estas personas ya están recibiendo tratamiento. La nefróloga ha subrayado el impacto de esta detección temprana, afirmando que con el tratamiento adecuado se puede "alargar la vida de nuestros riñones entre 20 y 30 años", lo que en muchos casos supone evitar la necesidad de entrar en diálisis o requerir un trasplante renal. El bajo coste de la prueba, "menos de lo que cuesta un café", tal y como ha explicado Didier Sánchez, médico de Análisis Clínico, facilita su implementación masiva para identificar una patología que a menudo no presenta síntomas. Desde la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, se ha reforzado la importancia del proyecto, explicando que la enfermedad renal y la cardiovascular están estrechamente ligadas. "El primer síntoma o signo de que alguien va a tener un evento cardiovascular es la proteinuria (pérdida de proteínas en la orina)", han señalado, lo que convierte este test en una herramienta clave para la prevención de infartos y eventos cerebrales. La perspectiva del paciente la ha aportado el presidente de Alcer Burgos, Francisco Javier Sancho Martínez, quien, como paciente trasplantado, ha definido la enfermedad renal como "agresiva, silenciosa y muy rápida". Ha alertado de que "cuando te llega la enfermedad ya no tiene remedio", y ha compartido datos sobre el aumento de personas en prediálisis en la provincia, que han pasado de unas 200 en 2023 a cerca de 450 en 2025. El proyecto se inicia como una prueba piloto en ocho empresas de Femebur, abarcando a unos 6.500 trabajadores durante la campaña de reconocimientos médicos de este año. Sin embargo, el objetivo, según ha detallado Hernando, es extenderlo progresivamente a los más de 15.000 trabajadores del sector del metal en Burgos y a otras industrias interesadas en incorporar esta medida de prevención.